La estructura del coaching

El coaching se puede definir como un proceso entre pares con el objetivo de potenciar el desempeño por medio de la reflexión y análisis de las prácticas cotidianas que realiza el coachee (la persona que solicita la ayuda).

El proceso de coaching consta de cuatro fases: la definición del problema del cliente, análisis de la petición, establecimiento del contrato y exploración resolutoria (Angel, 2007, p. 85)

La primera fase es la definición del problema. El primer paso es la narración por parte del coachee al coach exponiendo y verbalizando el problema a solucionar. Es importante que durante este proceso el coach utilice las herramientas de “escucha e interrogatorio” (Angel, p. 87). El interrogatorio cumple con la función de descubrir cuál es la naturaleza e implicaciones del problema. Es importante recalcar que las primeras narraciones por parte del coachee abordaran el problema de forma superficial, se sabe de antemano que mientras el proceso continúe el problema se irá complejizado y ahondando en el ser y hacer del coachee.

Una vez esclarecido e identificado el problema de ambas partes (coachee y coach) empieza la segunda fase: el análisis de la petición. El coach fungirá de guía para que el cliente explicite que ayuda busca por parte del coach. “(….) una petición real crea unas expectativas y una movilización que el coach utiliza y que contribuyen a su eficacia” (Angel, p. 89).  Durante esta fase se recalca que el coaching es un proceso de pares, una alianza entre coach-coachee donde el coach es el orientador “que camina” con el coachee para solucionar su problema. La petición se sabe, al igual que la definición del problema, como una etapa inconclusa que se irá complementando y complejizando a lo largo del coaching.

EL establecimiento del problema es la tercera etapa por continuar cuando se ha definido la petición. Durante este proceso el coach debe confirmar el objetivo mediante la verbalización explicita al coachee. En el contrato se comprende por “las obligaciones y desafíos personales” (Angel, p.92) que el mismo coachee se impone por cumplir. El análisis transaccional distingue tres tipos de contratos: contrato de negocios, contrato relacional y contrato secreto. (Angel, p. 92). Esta es la etapa donde se formalizan (sin caer en los restrictivo) la función y papel que cumplen tanto el coach como el coachee.

La última etapa del coaching es la exploración resolutoria. Esta fase “está orientada hacia la búsqueda de posibles vías para la mejora de la problemática, de una mejor utilización de sus recursos y de la expresión de su potencial” (Angel, p. 93) En esta fase  el coach plantea nuevas perspectivas para analizar y accionar en el ser y que hacer general del coachee, desde este punto de vista se empieza a vincular el problema a solucionar con otros problemas que sufre el coachee. El coach reafirma el poder que tiene el cliente para solucionar sus problemas y/o maximar sus  habilidades y capacidades.

 

Bibliografía

Angel, P. (2007). Estructura del coaching. En Guía práctica del coaching (pp. 85-94). Barcelona: Paidós.

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One comment

  1. Liliana García · octubre 28

    Ana,
    Muy clara la estructura que expones en tu entrada. Habrá que ir poniéndola en práctica para ir apropiándola ya como modo de acompañamiento. Saludos

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