II

¿Cuál será la última esencia de la vida, del ser? Para definir el ¿yo qué? He caminado mucho, lo sigo haciendo. A veces consiente de que camino, de que mis pies se contraen y van dejado camino atrás, a veces ni siquiera sé si tengo las piezas suficientes para caminar, y aun así lo hago. Hoy justamente soy Anna, la estudiante que se levantó a las 8.07am, aunque la Anna de ayer había acordado que lo haría 7.30pm. Fui la que entró a la ducha a las 8.15am y sólo se lavó el cuerpo porque cree que no es necesario lavarse el cabello todos los días. Deja ser a tu cabello, y empieza a querer aquello que no es limpio absoluto. Después del baño fui la persona que prendió un incienso porque sospecha que ese olor oculta bondades relaciones con la tranquilidad, plenitud del ser. En menos de media hora fui muchas cosas y tan pocas, pero caminé por este sendero de millones posibilidades a la que le llamamos vida. Las paradojas de la vida, una cuando saca desquisiadamente palabras del cerebro para escribir una reflexión que fue solicitada en clase. Así me siento ahora. (….) La manera que me ha servido hasta ahora para descubrir lo auténtico de mi camino, es entretejiendo con los demás y evitando aquello que parece una muralla en el camino, aunque a veces no la puedo evitar trato de hacerle agüeros y me meto cual cuchara por debajo de la puerta. Y es así como terminó este texto de requisito, mencionado que la maravilla del día fue leer “Carta a un zapatero que compuso mal unos zapatos” del bellísimo Juan José Arreola.

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